22 jun. 2017

La Sonata de la LLuvia

Detmold
Después de la traumática muerte de su admirado Robert Schumann acaecida en 1856 en el sanatorio de Endenich, cerca de Bonn, Johannes Brahms dividió su tiempo entre Hamburgo, donde formó y dirigió un coro de señoras y Detmold, en el Principado de Lippe, donde fue profesor de música de la corte y director de orquesta. Fue su etapa en Detmold, entre 1857 y 1859, la determinante para, entrando en el conocimiento del repertorio clásico edificado en torno a Mozart, Beethoven y Schubert, empezar a componer sus partituras camerísticas.
La Sonata n° 1 en sol mayor, obra que nos ocupa, con número de opus 78, fue la primera en ser publicada y tocada con la autorización de Brahms, quien, tras concluirla en el verano de 1879 en Carintia, la estrenó en Viena el 20 de noviembre de ese mismo año con Hellmesberger, al violín.
Conocida como "Sonata de la lluvia" por su conexión temática y rítmica con el Regenlied, nº 3 de los ocho que constituyen la op. 59, ya que utiliza, con las debidas alteraciones, la melodía de esa canción en sus movimientos extremos. Tema muy semejante al de su compañera Nachklang, n° 4 de ese mismo opus, también compuesta sobre un poema de Klaus Groth. La base rítmica de esos dos lieder aparece, asimismo, en el comienzo de la Sonata y muy claramente en el Adagio. 

Sonata para violín y piano nº 1 en Sol mayor, Op. 78
1.- Vivace ma non troppo. 2.- Adagio en Mi bemol mayor.
3.- Allegro molto moderato.
Itzhak Perlman, violín. Daniel Barenboim, piano.

La composición posee una importante riqueza temática. Tres temas y numerosas ideas secundarias abastecen el Vivace ma non troppo inicial, en donde Brahms hace gala de una notable inventiva. El desarrollo es ingenioso y variado, la reexposición es simétrica y la coda canta una vez más el tema principal, esa reminiscencia del Regenlied. El Adagio, nos evoca una canción de cuna, de esquema tripartito, con una sección central contrastante en menor que trae un nuevo tema propio de un cortejo fúnebre. El Allegro molto moderato combina las formas de sonata y de rondó y se extiende en una serie de sutiles variaciones sobre la cita, no literal, del Regenlied, a la manera practicada por Schubert en su Cuarteto "La muerte y la doncella" y en su Quinteto "La trucha". La obra termina en una especie de nostálgico olvido, sin traicionar su extracción en buena parte literaria y su lirismo de fondo. Una música líquida como corresponde a una Sonata del agua, como decía Haven Schauffler, que recordaba que Brahms tenía la misma pasión por el agua que Beethoven.
Disfrutemos de esta obra, iluminada por una extraña y difusa luz, envuelta en un halo nostálgico de austera poesía.

15 jun. 2017

La Doncella de la Montaña

“Bach y Beethoven han edificado en el cielo gigantescos templos y bellísimas catedrales. Yo he querido, sin embargo, construir viviendas para los hombres, simples viviendas en las cuales se sintiesen a gusto y felices”.
Quien así se expresa es Edvard Grieg. Y dónde mejor sabrá plasmar este pensamiento, será en sus pequeñas obras para piano y en sus ciclos de canciones; ciclos en los que no pretende otra cosa que la transformación de la canción popular en un arte musical de inspiración elevada.
De entre los distintos ciclos de canciones compuestos por Grieg, Haugtussa, (“La doncella de la montaña”), Op. 67, sobre textos de Arne Garborg, ocupa un lugar determinante. Se trata de ocho canciones: “Canta”, “La muchacha”, “Colina de arándanos”, “Encuentro”, “Amor”, “Baile de las cabritas”, “Un mal día” y “Junto al arroyo”, escritas en noruego arcaico, cuya composición tuvo lugar entre 1895 y 1898, fecha esta última de su publicación y en las que se manifiesta con claridad la habilidad de Grieg a la hora de reinterpretar una inspiración lírica, para crear o reflejar una determinada atmósfera por medios armónicos y melódicos; una melodía sencilla que en lo armónico, sin embargo, muestran una escritura compleja, con rasgos claramente impresionistas presentes en una débil relación tonal entre los distintos acordes, un uso libre de la disonancia y una interesante exploración de la sonoridad del piano.
Al igual que ocurre en el resto de sus canciones, la musa y destinataria de este ciclo fue la cantante, esposa y prima de Grieg, Nina Hagerup, a quien el compositor consideró siempre su fuente directa de inspiración y la mejor intérprete de sus piezas vocales.

1. Det syng (Canta)
Si conoces el sueño y si conoces la canción,
siempre guardarás en tu memoria las notas.
La cantarás tantas veces que jamás podrás olvidarla.
Tú, encantadora, conmigo vivirás. En la montaña azul harás girar la rueca de plata.
No tengas miedo de la dulce noche, cuando el sueño despliegue sus alas.
Tiene una luz más suave que el día y toca cuerdas más delicadas.
Las colinas nos acunan, los conflictos se duermen.
El día no conoce ésta hora tan dichosa.
No deberías temer al amor salvaje que peca, llora y olvida;
Su abrazo es caliente, su mente es suave y es capaz de domar al oso rabioso.
Tú, encantadora, conmigo vivirás. En la montaña azul tornarás la rueca de plata.

2. Veslemöy (La muchacha)
Es delgada, morena y dulce con rasgos puros,
Unos ojos hondos y grises y una forma de ser tranquila y soñadora.
Es como si un encanto estuviese sobre ella;
En sus movimientos y en sus palabras hay una paz silenciosa.
Por debajo de su frente bonita, brillan sus ojos como a través de una niebla;
Es como si su vista alcanzara lo más profundo de otro mundo.
Sólo su pecho se mueve pesado y con miedo y su boca tiembla.
Se estremece vulnerable y frágil. También es preciosa y joven.

3. Blabær-Li (Colina de arándanos)
¡Mira, lo azul que está todo! ¡Aquí tenemos que descansar, vacas!
¡Qué arándanos tan buenos y hay un montón!
¡No, nunca he visto nada comparable! Al fin hay algo bueno aquí en la montaña.
Ahora quiero comer hasta llenarme; ¡quiero quedarme aquí hasta la noche!
Pero, si viniese el oso grande, tendría que haber espacio para los dos.
No osaría decir ni una palabra a una criatura tan espléndida.
Le diría sencillamente: ¡Toma, no seas tímido!
Te dejaré completamente en paz; come lo que te apetezca.
Pero si viniese el zorro rojo, entonces le dejaría degustar mi palo;
Le mataría a golpes, aunque fuese el hermano del papa.
¡Que animalejo tan granuja y horrible! Roba ovejas y corderos.
Y aunque ande con elegancia, no tiene ni pizca de vergüenza.
Pero si viniese el malvado lobo, tan lince y malhumorado que l alguacil,
cogería una estaca de abedul y le daría un buen porrazo en la nariz.
Siempre está matando a las ovejas y los corderos de mamá;
¡Sí, de verdad, si viniese le daría su merecido!
Pero si viniese el chico majo de la granja Skare-Brote,
Él también recibiría algo en la boca, pero algo muy distinto.
¡Ay, tonterías, qué estoy pensando! El día pasa…
Tengo que pensar en los animales; ahí está la vaca Dokka soñando con sal.

4. Möte (Encuentro)
Es domingo y está sentada en la montaña, cubierta de pensamientos dulces,
Y el corazón lleno y pesado late en su pecho,
y el sueño despierta, temblando y alegre.
Entonces viene como una aparición en la cumbre de la montaña;
Ella se sonroja; allí viene el chico majo.
Confusa, se quiere esconder, pero se queda parada, hechizada y dirige sus ojos hacia él;
Las manos calientes de los dos se cogen y se quedan allí sin saber qué hacer.
Entonces, ella rompe el silencio con palabras de sorpresa:
“Pero, mira ¡qué alto eres!”
Y al acercarse la fría noche, llenos de deseo, se acercan más y más,
Y de repente sus brazos rodean sus cuellos y embriagados sus bocas se juntan temblorosas.
Todo se desvanece. Y en la noche cálida, duerme extasiada en sus brazos.

"La doncella de la montaña, Op. 67"
Kirsten Flagstad, soprano.
Edwin McArthur, piano.


5. Elsk (Amor)
El chico loco ha hechizado mi mente, estoy como un pájaro cazado en una trampa;
El chico loco anda tan orgulloso; sabe que el pájaro nunca querrá estar libre.
¡Ay, si me atases con cuerdas fuertes, si me atases hasta que las cuerdas me quemasen!
¡Ay, si me acercases tanto a ti que todo el mundo se me desvaneciera!
Sí, si supiese hechizar y hacer brujerías, querría crecer dentro del chico,
querría crecer dentro de ti y sólo estar con mi chico.
Ay, tú, que vives en mi corazón, tienes el poder sobre toda mi mente;
Cada pensamiento mío sólo susurra de ti, de ti.
Cuando el sol brilla en el cielo despejado te veo a ti, eres todo mi pensamiento;
Cuando el día se apaga y la oscuridad cae, me pregunto ¿pensará en mí?

6. Killingdans (Baile de cabritas)
Jip y jop y tip y top hoy, nip y nop y trip y trop de ésta manera.
Hay tantos juegos para divertirse al sol, la luz brilla en la montaña.
Nup y stup en la colina, cantos de pájaros y susurro de arroyos.
Trap y tral, ¡toma esto! Besar, correr y tra la la.

7. Vond dag (Un día malo)
Ella calcula días y horas y tardes largas hasta el domingo;
Él había prometido que aunque cayese lluvia y granizo sobre la montaña, se encontrarían en la cueva.
Pero el domingo llegó y se fue, con lluvia y niebla;
Ella está sentada sola, llorando, debajo de un arbusto.
Como caen las gotas de sangre del pájaro con alas heridas
caen sus lágrimas calientes. Se va a la cama enferma y temblando,
Y da vueltas toda la noche en el llanto doloroso.
El corazón se rompe y las mejillas arden.
Ahora se puede morir, ha perdido su chico.

8. Ved Gjætle-Bekken (Junto al arroyo de Gjætle)
Arroyo con remolinos, arroyo ondulante, fluyes cálido y claro.
Te purificas al pasar sobre las piedras
Y cantas tan hermosamente y murmullas con media voz
y brillas al sol con tus suaves olas.
Ay, aquí quiero descansar, descansar.
Arroyo cosquilleante, arroyo goteante, bajas tan feliz por la
montaña soleada, salpicando y borboteando, cantando y suspirando,
crujiendo y murmullando a través del hogar de las hojas,
Con un extraño lenguaje que adormece.
Ay, aquí quiero soñar, soñar.
Arroyo que canta, arroyo sonoro, haces aquí tu cama bajo el suave musgo.
Aquí sueñas apaciblemente y te olvidas y susurras
y haces poemas en la enorme paz,
con alivio para la melancolía y la añoranza angustiosa.
Ay, aquí quiero recordar, recordar.
Arroyo sinuoso, arroyo espumoso, ¿en que pensabas durante tu largo camino?
¿a través de espacios vacíos? ¿entre arbustos y flores?
¿Cuándo desapareciste y cuándo te encontraste de nuevo?
¿Habrás visto a alguien tan sola como yo?
Ay, aquí quiero olvidar, olvidar.
Arroyo susurrante, arroyo murmurante, juegas en los arbustos
y cantas en los campos y sonríes al sol y ríes en tu refugio
y vagas tan lejos y aprendes tantas cosas.
Ay, no cantes sobre lo que estoy pensando ahora.
Ay, déjame dormir, dormir.



Kirsten Flagstad
Kirsten Flagstad (Hamar, Noruega, 12 de julio de 1895 - Oslo, Noruega, 07 de diciembre de 1962)