21 jul. 2017

Serena Divinidad

Rodolfo de Austria
El Archiduque Rudolf, el más joven de los hijos del emperador Leopoldo II y sobrino del Príncipe Elector Maximilian de Colonia, es el dedicatario de la obra que nos ocupa.
Rudolf se encontraba dentro del círculo de amistades de Ludwig van Beethoven. Ese círculo, no muy amplio dado el carácter del sordo genial, que contaba también entre sus miembros, con el Conde Waldstein, el Príncipe Lichnowsky y el Conde Andreas Rasumovsky.
El Archiduque era la persona de más alto linaje entre las amistades anteriormente citadas, así como una de las más cultas. Aunque sus relaciones con Beethoven no siempre fueron pacíficas, el que fuera un tiempo alumno del compositor guardó siempre hacia él una pública admiración, distinguiéndole con atenciones preferentes que Beethoven supo corresponder obsequiándole con un buen número de obras que le están dedicadas; entre ellas, podemos citar los Conciertos para piano números 4 y 5, las Sonatas 26 "Les Adiéux", 29 "Hammerklavier" y 32 Op. 111, el arreglo a 4 manos de la "Gran Fuga", Op. 134, el Lied "Der füngling in der Fremde", y, especialmente, la "Missa Solemnis" y el Trío Op. 97.
Escrito entre 1810 y 1811, la partitura del Trío Op. 97 impresiona fundamentalmente por su olímpica serenidad. Beethoven, al menos momentáneamente, en esta etapa de su vida parece encontrarse en paz consigo mismo y con el mundo. Puede concebir grandes temas y desarrollarlos como nadie había hecho hasta ese instante. El mundo musical, es decir Viena, le respeta. Ya es público y notorio que está casi sordo pero, esa su tara física, no ha hecho sino aumentar el respeto que su figura engendra. Su situación económica se halla estabilizada. Los problemas de oído le han impedido seguir una brillante carrera de virtuoso del piano, pero sus obras “se disputan entre los editores” y la sociedad le permite dedicarse de lleno a la composición. 

Trío para Piano nº 7, Op. 97_Archiduque
I. Allegro moderato. II. Scherzo. Allegro 
III. Andante cantabile. IV. Allegro moderato - Presto 
Isaac Stern. Leonard Rose. Eugene Istomin.

El gran Trío en Sí bemol mayor, que dobla en duración a todos los de la serie, parece alejarse de los ataques frontales a la forma que comportaran el Op. 1/3 o el Op. 70/1.
El Allegro moderato, en 4/4, se abre con uno de los más esplendorosos temas concebidos por el músico, una de esas melodías que, según demuestran sus cuadernos de apuntes, Beethoven trabajó durante largo tiempo hasta darle su trazo definitivo.
El Scherzo, en 3/4, recoge el esquema A-B-A. La primera sección, en Si bemol mayor, confía la exposición de su sencillo motivo a las cuerdas. El Trío se distingue por su dilatada gama de experiencias modulatorias: comenzado en Mi mayor, pasa a Do sostenido mayor, regresa a Mi mayor y, finalmente, vuelve a instalarse en la tonalidad del Scherzo, si bemol mayor. Beethoven anota una petición desusada, la de que Scherzo y Trío se repitan por entero, aunque la práctica habitual no suele seguir tan peculiar requisitoria. El movimiento lento, de cuidada acotación en el «tempo» (Andante cantabile ma però con moto), nos presenta un enésimo esquema de Variaciones, que pertenecen a lo más granado de la creatividad beethoveniana y que hacen de este movimiento una de las más grandes páginas del «corpus» musical de nuestro artista. Con una libertad plena respecto de la tradición, Beethoven ha preferido concluir la obra, no con la última presentación del tema primario, sino con un Presto, que inicialmente modula a La mayor, basado en un material nuevo, con el que la pieza se cerrará en definitivo retorno a Si bemol mayor.

5 jul. 2017

Ernesto Halffter

Ernesto Halffter
“… este muchacho hace, intuitivamente, cosas que a los demás nos han costado años de trabajo”.
Quien así se expresa es Manuel de Falla en un escrito a su amigo y crítico musical Adolfo Salazar. El muchacho a quien se refiere el maestro es Ernesto Halffter.
Hermano menor de Rodolfo Halffter, Ernesto Halffter Escriche nació en Madrid un 16 de enero de 1905. Con 14 años, compone sus primeras obras: Crepúsculos, una Suite para piano, y varias canciones sobre versos de Heine. 1923 es el año que le marcará para el resto de su vida. Año en el que tiene su encuentro con Manuel de Falla, ya entonces totalmente consagrado, y éste lo acepta como discípulo.
Sería la Sinfonietta en re mayor, galardonada con el Premio Nacional de Música en 1925, la gran llamada de atención al mundo sobre el nuevo nombre. La tendencia neoclasicista, entonces imperante, tiene en esta obra una de las más bellas y mejor terminadas consecuciones. 


Sinfonietta en Re mayor
1.- Pastorella. 2.- Adagio. 3.- Allegretto vivace. 4.- Allegro giocoso.
Orquesta Sinfónica de Tenerife.
Víctor Pablo Pérez, director.

Ligado al grupo del 27 a través de su amistad con Alberti, García Lorca y tantos otros, Ernesto Halffter ve alargarse su prestigio como continuador de la dirección marcada por Falla. Hace suyas las recientes innovaciones de Stravinsky o el arte perfecto de Ravel y frecuenta París, en donde se siente como el pez en el agua, encontrando allí editor, concretamente en la casa Max Eschig.
Tras su matrimonio con la pianista portuguesa Alicia Cámara Santos en 1928, Halffter se traslada a Lisboa, en donde le sorprende la guerra civil como profesor del Instituto Español. Compone su Rapsodia portuguesa en 1938 y llega a España en 1940. 

Rapsodia Portuguesa
Francisco Martínez-Ramos, piano. Orquesta Filarmónica de Gran Canaria.
Adrian Leaper, director.

En un ir y venir constante a España y Francia, Halffter dirige muchos conciertos de la Orquesta Nacional, como lo hace con formaciones francesas a cuyo frente graba obras de Falla. Muerto el maestro en 1946, a partir de mediados de los años cincuenta y por acuerdo de los herederos de Falla y la editora Ricordi de Milán, inicia la terminación de Atlántida. El Oratorio o Cantata escénica se estrenan en 1961/62 en España, Inglaterra, Suiza, Estados Unidos y Alemania.
Ernesto falleció en Madrid el 5 de julio de 1989 a los 84 años de edad, trabajaba en una partitura importante basada en La caldera de Taburiente e inspirada en tradiciones canarias. La guerra civil y, sobre todo, los años de trabajo dedicados a la Atlántida hicieron que su producción no fuera muy amplia. Aún así, su talento musical lo catapultan como una de las primeras figuras de nuestra música en el siglo XX.

Atlántida (Revisión de Ernesto Halffter)
Solistas: Caballé,Berganza,Sardinero,Verdera. Coros: CONE,Orfeón Donostiarra,Coral Cármina,Escolanía Ntra Sra del Recuerdo.
Jesus Lopez Cobos, director.