31 oct. 2014

Enrique Granados "Andaluza".

Enrique Granados
Acompaño, con el primer vídeo que subo a este blog, una pequeña reseña del pueblo que me vio nacer: Pedro Abad.
Pedro Abad es un pueblecito de la provincia de Córdoba enclavado en la comarca del Alto Guadalquivir. Pequeño en tamaño, pero grande en historia. Sus orígenes se remontan a la conquista, en época musulmana, de Córdoba por el Rey Fernando III. El monarca creó a finales del 1235, en el lugar que hoy ocupa la población, un campamento convertido después en hospital donde se instaló para ofrecer auxilio espiritual el abad Pedro de Meneses que traía consigo un crucificado. Los diversos hechos milagrosos atribuidos a esta imagen hicieron que Fernando III mandase construir una ermita, bautizada como Ermita del Santísimo Cristo de los Desamparados, y casas para los que quisieran habitar en dicho lugar, que estaban exentos de todo pecho o tributo. 
Pero además, mi pueblo es tierra de Santos. Ya que en él nació la que llegaría a ser, por la Gracia de Dios, Santa Rafaela María,  la fundadora de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús.

Danza española N° 5 "Andaluza" 
London Symphony Orchestra. Ataulfo Argenta, director.

Dedicada por Enrique Granados a Alfredo García Faria, la danza número cinco, "Andaluza", se indica en la partitura: «andantino quasi allegretto». Dibujos guitarrísticos, frase amplia, larga, melancólica, de momentos plenos, para desvanecerse al fin. El período central se construye sobre el arranque del primer tema, en forma de variación apenas apuntada y clima de mayor serenidad. El final «morendo» conserva el carácter unitario de la danza, peligrosa tanto porque se caiga en la expresión monótona, cuanto —peor— porque triunfen la cursilería y el amaneramiento antinaturales.


Ataúlfo Argenta
Ataúlfo Argenta Maza (Castro Urdiales, Cantabria, 19 de noviembre de 1913 - Los Molinos, Madrid, 21 de enero de 1958). 

29 oct. 2014

Presentación.

Sumerios
Comienzo la andadura en este blog con la sola intención de compartir, con el que le plazca, mi afición por la Música Clásica.
Para explicar el nombre elegido que titula este blog, habría que remontarse a los orígenes de la civilización. Concretamente a la civilización Sumeria, la antigua región del Oriente Medio que formaba la parte sur de la antigua Mesopotamia, situada entre las planicies aluviales de los ríos Éufrates y Tigris.
La Kitara, instrumento parecido a la lira aunque más perfecto, fue considerado como el instrumento nacional sumerio. Ya se le representaba a finales del cuarto milenio pre-cristiano. Se hallaron preciosas kitaras, adornadas con oro, plata y placas de concha con profusión de ilustraciones, en tumbas reales. Estas primitivas kitaras sumerias eran tan grandes que se apoyaban en el suelo (lira de pie sumerio). Su caja de resonancia se construía en forma de toro que era el símbolo de la fertilidad. Más tarde esa forma se estilizó, pero la cabeza de toro quedó como ornamento con barra delantera (columna). El ejecutante se sentaba ante el instrumento y tocaba las cuerdas con ambas manos. En las reproducciones, el número de estas cuerdas oscila entre 4, 5 y 7, y en los instrumentos hallados, también entre 8 y 11. Las cuerdas se aseguraban al travesaño mediante clavijas, y pasaban sobre un puente hacia la caja de resonancia. Están dispuestas con una inclinación hacia el ejecutante, a fin de que éste pudiese alcanzarlas todas. La lira de pie se convirtió luego en lira de mano, cuya primera imagen reproducida procede de la época babilónica (1800 AC).

Kitara