10 ene. 2017

El Olvidado

Frank Bridge
El 10 de enero de 1941 en Eastbourne, fallecía el compositor Inglés Frank Bridge. Denso, sombrío y atormentado en la mayor parte de su producción última, su afán por superar la insularidad de sus raíces musicales, hecho sin precedentes entre los músicos ingleses de su generación, gozó sólo del aprecio de unos pocos, acaso en primer lugar la de su alumno Benjamin Britten, que inmortalizaría su nombre y su recuerdo a través de las emocionantes Variations on a theme of Frank Bridge Op.10 de 1937. Hacía años que Bridge había abandonado el estilo de fuerte impronta brahmsiana, para adentrarse en los ámbitos de la atonalidad, influido en gran medida por las obras de Alban Berg. Nunca se lo perdonaron. Para las vanguardias siempre fue un academicista y fue aislado del conservador stablishment musical británico.
Frank Bridge nació en Brighton, Inglaterra, un 26 de febrero de 1879. Sus primeros años de actividad musical se forjaron en la práctica instrumental antes que en la creación. Alumno de composición en el Royal College of Music londinense del prolífico y severo maestro Charles Villiers Stanford, asimismo maestro que fue de Vaughan Williams, Holst, Ireland, Bliss, Howells y Lambert, entre otros muchos.
Bridge ejerció como violinista y violista en el Joachim y el English String Quartet, siendo director de orquesta y pianista en la Orquesta del Queen’s Hall de Sir Henry Wood.


En sus primeras obras, breves piezas para piano, canciones y páginas de cámara, se puede apreciar una escritura en un lenguaje tardorromántico de tintes conservadores, en la línea posbrahmsiana que heredó de su profesor, gozando del favor de un amplio público. La aparición de huellas francesas, que acercan algunas de sus mejores páginas orquestales de vocación paisajística como “The Sea” (1910-11), “Summer” (1914-15), Two Poems (1915), al refinado impresionismo sui generis de su colegas Delius y Bax, dará paso, tras la dramática experiencia de la Primera Guerra Mundial, a un acercamiento al lenguaje expresionista centroeuropeo, en especial al practicado por Alban Berg, el más romántico de los compositores de la conocida “trinidad vienesa”. Bridge no fue solamente el maestro de Britten sino un creador permanentemente inquieto que evoluciona desde posiciones comunes a sus compañeros de generación para ir adentrándose, por la vía de una creciente relación entre el arte y la vida, en un camino de admirable energía creadora.