9 ene. 2017

La Primera Sinfonía Americana

John Knowles Paine
Boston, 26 de enero de 1876. Bajo la dirección de Theodore Thomas va a tener lugar el estreno de la primera sinfonía de John Knowles Paine. Se trata de la primera sinfonía escrita por un americano que puede estar a la altura de cualquiera de las sinfonías europeas. Esta obra puede considerarse como un hito en el sinfonismo de los Estados Unidos.
John Knowles Paine nació el 9 de enero de 1839 en Portland (Maine). Su padre, que era propietario de una tienda de instrumentos musicales, pronto hizo que su hijo se interesara por la música. El primer maestro de John fue un emigrante alemán llamado Hermann Kotzschmar, que le inculcó el estilo germánico en su música. 
Un hecho importante en su vida fue la visita que hizo a Boston un alumno de Beethoven de nombre Alexander Thayer. Éste lo convencería para que siguiera sus estudios en Berlín.
Estudió en la Hochschule für Musik de Berlín, tomando como referencia la música del Barroco y más concretamente la del grandioso Johann Sebastian Bach. Paine, muy influenciado por los compositores alemanes contemporáneos, a su regreso a los Estados Unidos se instaló en Boston, aceptando un puesto de organista. Más tarde lograría el cargo de director de música en la Universidad de Harvard, convirtiéndose así en el primer profesor americano de música.
Su “Sinfonía Nº 1 en do menor” Op.23, fue empezada en 1872 y terminada en 1875.
Como en América gozaba, por entonces, gran fama la música del sordo genial, Paine, quiso con su primera sinfonía, rendir homenaje a Beethoven, concretamente a su Quinta Sinfonía, cuyos ritmos incorporó en el primer movimiento de su sinfonía.


Sinfonía nº 1 en Do menor, Op. 23
New York Philarmonic.
Zubin Metha, director.

La Sinfonía comienza con un allegro con brio. Se trata de un movimiento de gran energía y construido en la forma sonata, donde uno de los temas es característico de Beethoven, empleando similares construcciones durante la sección de desarrollo.
El segundo movimiento, allegro vivace, se corresponde con el scherzo de la sinfonía. Se trata de un movimiento vigoroso, que contrasta con el melodismo de su trio. Luego se repite el scherzo terminando con una breve coda.
El adagio construido en forma de lied empieza con una romántica melodía en la cuerda. La parte central es más agitada, pero pronto regresa el cálido lirismo del tema principal. El movimiento finaliza dulcemente con las últimas notas de la melodía.
Termina la sinfonía con un allegro vivace, lleno de fuerza y vigor, donde el tema principal, de gran nobleza, contrasta con el melodismo del segundo. 
Admiremos esta obra que bebe, directamente, de las fuentes musicales de Beethoven y de Mendelssohn.